Si no soy lo que todos esperan, por algún motivo, es
simplemente porque me sobrevaloran, solo soy otra niña mas de mil, o tal vez
más, nada cambia que quiera ser diferente porque no hará que lo sea, que no
necesite de alguien no me hará diferente, pueden haber miles a mí, a ti, a
todos. Siempre escucho: “he encontrado a mí otra mitad” pero, no saben que como
ella puede haber mucho más de un millón. Algo que en el común de la gente está
implantado, pero no practicado, es el pensamiento de que lo importante no es lo
exterior, pero que vamos a hacer, si al final del día, a todos les importa más
lo que en su exterior muestran que lo que realidad sienten como personas, no
tienen idea del daño que le pueden hacer a un pequeño o pequeña, inculcándole
que lo único que de verdad es importante en esta vida es ser una bonita persona
en su forma física. Luego de mostrarle ese mundo, ya nada se puede hacer, las inseguridades, la
fragilidad, la debilidad, las emociones, la forma de enfrentar la vida que
puede que llegue a tener esa pequeña persona, todo cambia por algo que en su
exterior se ve, pero que culpa puede tener el pequeño. ¿Qué culpa tiene el
pequeño de ser gordito?, ¿Qué culpa tiene el pequeño de tener defectos al igual
que nosotros? Me molestan mis actitudes, porque lo admito, en incontables
ocasiones me he dejado llevar más por lo que va en el exterior, pero siempre me
decepciona. Como es posible que una cáscara, una máscara, algo totalmente
cambiable te haga querer u odiar a alguien. Digo… somos tan frágiles, nuestro
exterior proyecta lo que en el interior somos, al menos eso es lo que la vida
me ha demostrado, pero no siempre es así, pero entonces… ¿Qué es lo que nos
hace tan especiales? Si solo somos uno
en un millón.
No llores que aquella lágrima la necesito para navegar.